La pitaya (también llamado fruta del dragón) es el fruto de una enredadera aparentemente de la familia de las cactáceas (plantas suculentas). Sus flores son blancas y se abren sólo por la noche mientras que el fruto es de color rojo con reflejos verdosos.
Su origen se remonta a las épocas coloniales en donde conquistadores españoles la descubrieron en la zona de Centroamérica, más precisamente en México o América del Sur como Colombia.
Los frutos son de color rojo y pulpa dulce que puede consumir al natural cortando el fruto por la mitad y luego extrayendo el contenido con una cuchara o puede ser utilizada para hacer jugos de frutas añadiendo limón y azúcar al gusto.
En cuanto a las virtudes terapéuticas, la pitaya es un fruto rico en sales minerales que tiene un efecto ligeramente laxante y genera resistencia a infecciones. En su variedad roja podremos encontrarnos con grandes cantidades de vitamina C, tal es así que 55% de su composición comestible está formada por ésta.
La vitamina C es fundamental para la formación de dientes, huesos, colágenos, y glóbulos rojos mientras que además facilita y favorece la absorción de hierro que poseen diversos alimentos.